Los cerros Chonta y Gorila, ubicados en el distrito de Chongos Bajo, se han convertido en el nuevo destino de los denominados maestros andinos, chamanes y brujos para la realización de rituales de «pagos a la tierra», luego de que estas prácticas fueran restringidas en el nevado Huaytapallana. La masiva llegada de visitantes durante los últimos días ha encendido las alertas entre las comunidades, debido al impacto ambiental que vienen ocasionando.
El cerro Chonta, situado en el anexo de Pumpunya, una de las zonas más afectadas por el sismo del sábado pasado, y el cerro Gorila, ubicado en la comunidad campesina de Palaco, recibieron un inusual flujo de vehículos y personas. Sin embargo, tras las ceremonias quedaron esparcidos grandes cantidades de frutas, plásticos, botellas de vidrio, velas y otros objetos no biodegradables que afectan el ecosistema y alteran el paisaje natural de ambos lugares.
Ante esta situación, los pobladores de Pumpunya, quienes aún intentan recuperarse de los daños ocasionados por el devastador movimiento telúrico, decidieron bloquear el acceso al cerro Chonta para impedir el ingreso de más personas que pretendían realizar estas ofrendas. No obstante, la medida fue insuficiente debido a la gran cantidad de asistentes que llegó a la zona durante el fin de semana.
Los comuneros denunciaron que varios grupos burlaron el bloqueo utilizando caminos alternos para acceder tanto al cerro Chonta como al cerro Gorila. Frente a esta situación, solicitaron la intervención de las autoridades ambientales y municipales para proteger estos espacios naturales y evitar que continúe la contaminación.










