Deshidratado, con abundante lagaña en los ojos que le impedía ver y con pintura en el caparazón fue hallado un motelo de patas amarillas (Chelonoidis denticulatus) en una chacra del anexo de Llacta, distrito de Quilcas, en Huancayo. El estado del animal alertó a un vecino, quien dio aviso a la Policía.
El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), adscrito al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), acudió de inmediato a la zona. Durante la intervención, el ejemplar presentaba signos evidentes de deshidratación y letargo. El equipo técnico de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) Sierra Central identificó además marcas de pintura en el caparazón, una práctica inadecuada que afecta funciones fisiológicas esenciales y expone al animal a infecciones, estrés crónico y debilitamiento progresivo.
Tras 24 horas de observación, descanso y una dieta hidratante, el motelo mostró una evolución favorable. Celia Vargas Córdova, especialista de la ATFFS Sierra Central, explicó que “la deshidratación debilita considerablemente a los animales silvestres y puede generar complicaciones graves si no se actúa a tiempo”. Añadió que “la aplicación de pintura sobre el caparazón altera su crecimiento natural y favorece la acumulación de humedad y microorganismos”.

SERFOR recordó que intervenir o manipular fauna silvestre genera consecuencias negativas como pérdida de orientación y exposición a patógenos. El ejemplar será trasladado a un centro de custodia acreditado para su recuperación. Esta especie está catalogada como Vulnerable por la UICN y figura en el Apéndice II de la CITES.
Finalmente, la entidad advirtió que la captura o tenencia ilegal de fauna silvestre es delito y puede sancionarse con multas de 10 a 5000 UIT y penas de cárcel.


















