El empresario arequipeño Fredy Coarita volvió a Huancayo, esta vez para ofrecer respaldo legal a quien atraviesa la misma lucha que él vivió hace unas semanas. Coarita, recordado por encadenarse y acatar una huelga de hambre frente a la Municipalidad Distrital de El Tambo, arribó nuevamente a la ciudad y protagonizó un emotivo momento al fundirse en un extenso abrazo con Rafaela Mallma de Coca, de 68 años, quien lleva nueve días encadenada en el mismo lugar exigiendo el pago de 45 mil soles por trabajos de reparación y mantenimiento de vehículos.
El gesto conmovió a decenas de vecinos que presenciaron la escena y recordaron que, cuando Coarita protestó, fue precisamente Rafaela quien lo acompañó y respaldó en sus días encadenado. Hoy, el empresario devolvió ese gesto poniéndose a disposición de la familia Coca Mallma en su calidad de abogado. “Es una forma de agradecer a Huancayo y a quienes no me dejaron solo. Ya hay un alcalde en el país sentenciado por incumplimiento de pago”, anotó.

Coarita también cuestionó la posición de los funcionarios ediles. “No pueden alegar que no hay contratos ni órdenes de servicio. La maquinaria reparada no llegó sola al taller, hubo personal que la llevó y responsables directos”, señaló, calificando el caso como un grave problema administrativo.
Pidió al ejecutivo edil cumplir con el acuerdo de Concejo que reconoce la deuda, advirtiendo además los riesgos para la salud de la adulta mayor. “A las tres o cuatro de la mañana el frío es terrible, yo lo sé por experiencia. No pueden esperar más tiempo”, enfatizó.
El arribo de Coarita no solo refuerza la lucha de Rafaela Mallma, sino que reaviva el debate sobre la responsabilidad de las autoridades tambinas con proveedores que exigen justicia y honren su deuda.















