La promesa de un trabajo como vigilante terminó convirtiéndose en una pesadilla para Erik Albert Sosa Espinoza, un joven de 28 años natural del distrito de Palca, en Tarma, quien hoy se encuentra desaparecido tras ser llevado a Rusia, donde -según su madre- habría sido entrenado para ser enviado al frente de batalla en la guerra con Ucrania.
De acuerdo con su madre, María Elena Espinoza, Erik formaría parte de un grupo de aproximadamente 120 peruanos que viajaron a ese país atraídos por ofertas laborales, pero que al llegar fueron sometidos a condiciones completamente distintas a las pactadas. “Mi hijo se fue con un amigo pensando en darle una mejor vida a su hijo y a él mismo. Se fue a trabajar, pero le pagaron mal”, relató con evidente angustia.
El último contacto que tuvo con su hijo fue hace algunos días. En esa breve comunicación, el joven le pidió el número de su DNI y le describió un escenario alarmante. “Estamos en un hueco, mamá, no tenemos ni frazada ni ropa, todo nos han quitado. El celular también nos van a quitar, y luego nos van a mandar de acá a ocho horas para adentro”, le dijo, dejando entrever que sería trasladado hacia una zona de combate.
Desde entonces, no ha vuelto a saber de él. La madre sostiene que inicialmente Erik le comentó que encontraría solo en una base militar y que, tras unos 20 días, fue llevado a entrenamiento. “Después ya no sé nada de mi hijo”, expresó entre sollozos.
Ante esta situación, María Elena Espinoza ha solicitado la intervención urgente de las autoridades peruanas, especialmente de la embajada, para lograr la ubicación y repatriación de su hijo, cuyo paradero sigue siendo incierto en medio de un conflicto armado que ya lleva más de cuatro años.
Erik fue soldado en el Ejército Peruano, experiencia que le habría animado para viajar hacia Rusia.










