La Batalla de Junín: nuevas relecturas de una gesta clave

Durante décadas, la historiografía tradicional ha reducido la batalla de Junín a un episodio militar breve y casi anecdótico: un enfrentamiento de apenas 45 minutos, sostenido sin armas de fuego y definido por la audaz maniobra de Suárez y Rázuri. Sin embargo, la publicación del libro «La batalla de Junín en la historia nacional. Bicentenario y conmemoración» (Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, febrero de 2026) llega para transformar radicalmente esta visión y otorgarle al centro del país el lugar protagónico que le corresponde.

Editado por los historiadores Carlos Hurtado Ames y José Chaupis Torres, el volumen reúne ensayos e investigaciones de doce especialistas que abordan el suceso desde una perspectiva multidisciplinaria. El libro explora desde la politización de las comunidades indígenas y el uso estratégico de los caminos incas, hasta la memoria visual, la iconografía escolar y el aprovechamiento político del hecho en distintas etapas de la República.

«La batalla de Junín es uno de los eventos más significativos de la historia nacional, pero paradójicamente uno de los menos conocidos y valorados. Casi todo el debate se ha concentrado en Ayacucho; sin embargo, sin Junín no habría sido posible Ayacucho», explica el historiador y coeditor Carlos Hurtado Ames.

Uno de los principales aportes del texto es superar la narrativa puramente bélica para entender el papel de las sociedades andinas. Hurtado resalta que la participación de las montoneras y guerrillas en el Valle del Mantaro no surgió de forma espontánea, sino como resultado de un proceso más amplio de democratización y politización de las comunidades indígenas, iniciado en la segunda mitad del siglo XVIII tras el debilitamiento del poder cacical.

A esta mirada se suman las investigaciones de Francisco Quiroz Chueca, quien propone leer la independencia de los Andes centrales desde una visión de hechos conectados, y Susana Aldana Rivera, quien analiza la geografía estratégica del territorio y el rol clave del centro minero de Cerro de Pasco. Por su parte, Manuel Perales Munguía demuestra cómo el desplazamiento de los ejércitos patriotas y realistas por los antiguos caminos incas evidencia el soporte logístico y territorial prestado por las poblaciones locales.

La Batalla de Junín supuso un paso definito hacia nuestra independencia.
La Batalla de Junín supuso un paso definito hacia nuestra independencia.

El libro no se limita al contexto de 1824, sino que rastrea cómo se ha recordado y representado el hito a lo largo de dos siglos. Investigadores como Karyna Miranda Palacios analizan la vestimenta de los montoneros desde la antropología visual; Martín Arauzo Arancibia examina la construcción del «Monumento a los vencedores» en Chacamarca durante el leguiísmo; mientras que José Chaupis Torres desentraña las políticas conmemorativas impulsadas durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas en el sesquicentenario. El volumen cierra con el análisis de Carla Sagástegui Heredia sobre la representación de la batalla en la historiografía y narrativa gráfica peruana.

Para Hurtado, esta relectura resulta fundamental para conectar el hecho histórico con la ciudadanía actual: «Las personas suelen estar más preocupadas por su vida cotidiana, pero Junín refiere directamente a nuestra identidad regional y al aporte de la Sierra Central a la nación. Es una gesta que no puede quedar en lo anecdótico, pues sus repercusiones trascienden a lo político, cultural y educativo».

Surgido a partir de congresos y debates académicos impulsados en el marco del Bicentenario, el libro «La batalla de Junín en la historia nacional», constituye un esfuerzo indispensable por descentralizar la memoria histórica y devolverle a la población andina el papel decisivo que tuvo en la consecución de la libertad sudamericana.