Antes del amanecer, cuando el frío golpeaba con fuerza y decenas de familias intentaban dormir en carpas instaladas sobre la losa deportiva de Pumpunya, la tierra volvió a estremecerse. Las réplicas del sismo de magnitud 5.1 registrado la noche del sábado no cesan y mantienen en permanente zozobra a los pobladores del anexo ubicado en el distrito de Chongos Bajo, provincia de Chupaca.
La mañana de este lunes, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) reportó dos nuevos movimientos sísmicos de 3.4 grados. El primero ocurrió a las 4:39 a. m., con una profundidad de 9 kilómetros, sorprendiendo a las familias que descansaban en refugios improvisados tras perder sus viviendas. El segundo se registró a las 6:35 a. m., a 10 kilómetros de profundidad, cuando los damnificados organizaban ollas comunes para preparar alimentos destinados, principalmente, a niños y adultos mayores.
Han transcurrido más de 30 horas desde el terremoto que tuvo como epicentro a Pumpunya, pero el temor continúa. Los pobladores aseguran que las réplicas han sido incontables y que cada nuevo movimiento revive el pánico provocado por el colapso de decenas de viviendas de adobe. Muchas familias prefieren permanecer al aire libre antes que regresar a las estructuras dañadas.

La tragedia dejó hasta el momento seis personas fallecidas y alrededor de 300 pobladores sin hogar, luego de que sus casas quedaran completamente destruidas por el fuerte remezón. La mayoría permanece refugiada en la losa deportiva, donde las carpas instaladas resultan insuficientes. En varios casos, dos o más familias comparten un mismo espacio para pasar la noche, soportando el intenso frío de la zona.

Los damnificados también expresaron su preocupación por la distribución de la ayuda humanitaria. Afirmaron que gran parte de los alimentos, frazadas y otros artículos enviados por autoridades y ciudadanos solidarios de Huancayo continúa almacenada y aún no llega a quienes más la necesitan. Por ello, solicitaron acelerar la entrega de la asistencia y reforzar el envío de carpas, mientras las réplicas siguen recordándoles que la emergencia está lejos de terminar.










