Perú se prepara para importar naranjas desde Egipto ¿Y las de la Selva Central?

Pese a la gran cantidad de producción de naranjas en la Selva Central, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) oficializó los requisitos fitosanitarios de cumplimiento obligatorio para la importación de frutos frescos de naranja desde Egipto, país que lidera la producción en el continente africano con unos 4 millones de toneladas al año.

Precisamente mediante Resolución Directoral Nº D000020-2026-MIDAGRI-SENASA-DSV, se fijaron los requisitos sanitarios para traer este producto desde la República Árabe de Egipto, que serán trasladaos en contenedores auto refrigerados bajo tratamiento en frío a una temperatura de 1,7 °C o menos durante 18 días consecutivos.

¿Y NUESTRA NARANJA? La región Junín se consolida como el principal productor de naranja del país al superar las 300 mil toneladas anuales durante el 2024, según reportes estadísticos del sector agrícola. La mayor producción se concentra en las provincias de Chanchamayo y Satipo, donde al rededor de 2,200 agricultores dependen de la citricultura como una de las principales actividades económicas.

Distritos como Pichanaqui, Perené, Río Negro y Mazamari destacan por sus extensas hectáreas dedicadas al cultivo de cítricos. Allí la variedad más cultivada en Junín es la naranja Valencia, reconocida por su alto contenido de jugo, sabor dulce y amplia demanda en los mercados nacionales. También se producen otras variedades como Washington Navel, Hamlin, Tangelo y la tradicional naranja criolla, destinada principalmente al comercio regional.

Durante los meses de mayor cosecha, entre mayo y agosto, la producción mensual supera las 34 mil toneladas, permitiendo abastecer mercados de Lima y otras regiones del país.

La importancia de Junín en la producción nacional es determinante, ya que aporta cerca del 55% de toda la naranja que se consume en el Perú. Este liderazgo convierte a la región en el corazón citrícola del país.