La recta final del conteo oficial de votos mantiene en vilo al país. Al 92.962% de actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la diferencia entre los candidatos Roberto Sánchez Samaniego, de Juntos por el Perú, y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, se ha reducido a un margen mínimo.
Sánchez Samaniego alcanza hasta el momento 1,879,223 votos, equivalentes al 11.978% de los votos válidos. En tanto, López Aliaga suma 1,869,941 votos, con el 11.919%. La distancia entre ambos es de apenas 9,282 votos, una brecha ínfima que podría modificarse con el avance del escrutinio.
El escenario se vuelve aún más tenso con la existencia de 5,235 actas observadas que ya fueron remitidas al Jurado Electoral Especial (JEE), en su mayoría procedentes de Lima. En esta etapa, el rol de los personeros de cada organización política será determinante para sustentar la validez de los votos y defender cada acta en disputa.
A ello se suma que aún quedan 1,292 actas por contabilizar, según el portal oficial de la ONPE. Este paquete pendiente podría inclinar la balanza en una contienda que, hasta ahora, se define voto a voto.
La incertidumbre se mantiene. El resultado final, lejos de estar cerrado, dependerá tanto del procesamiento de las actas restantes como de las resoluciones que adopten las autoridades electorales sobre las observaciones en curso. Un desenlace abierto que confirma lo ajustado de quién será el segundo candidato que pasará a segunda vuelta para disputar la presidencia con Keiko Fujimori.











