Las calles de Chilca ya no solo respiran comercio y tradición; hoy respiran esperanza y una exigencia que se hace sentir en cada esquina: representación real. En el fragor de la contienda electoral, el nombre de Carlos Quispe Ledesma ha dejado de ser solo el de un exalcalde para convertirse en el símbolo de una aspiración colectiva. El mensaje en los mercados, asociaciones, ferias y ollas comunes es unánime: “Queremos a uno de los nuestros en el Congreso”.
Quispe Ledesma, quien camina el distrito con el número 3 y el símbolo del lápiz, no es un extraño en estas tierras. Nació y creció en Chilca; esa identidad es su principal activo frente a un electorado que se siente postergado por el centralismo.
Identidad y gestión: Para los vecinos, su candidatura no se basa en promesas, sino en experiencia hecha obra. Durante su gestión como alcalde provincial de Huancayo (2019-2022), Chilca vivió una inversión histórica superior a los 41 millones de soles, presupuesto que priorizó con la convicción de quien conoce las carencias de su tierra.
La modernización de la I.E. 30155 Francisco Bolognesi (S/ 8 millones) y el imponente Parque Zonal de Coto Coto (S/ 16.7 millones), el parque Peñaloza( 2.5 millones) , son hoy el estandarte de su paso por la municipalidad. Asimismo, las obras de saneamiento en la Av. Próceres ( 2.8 millones) y el pozo tubular de Azapampa marcaron un antes y un después para miles de familias que por décadas esperaron agua digna.

«Porque nací y crecí aquí, sé lo que Chilca necesita», afirma Quispe Ledesma frente a un grupo de dirigentes de Ollas Comunes en Chilca Alta.
«Queremos que alguien de Chilca, que conozca nuestra realidad, nos represente», expresan las mujeres de la Asociación de venta de desayunos, quienes respaldan su camino al Legislativo.
Chilca, el distrito más pujante del sur de Huancayo, parece haber tomado una decisión: dejar de ser un espectador para tener, por fin, una voz propia y auténtica. La consigna retumba en cada mitin: “Chilca tendrá su diputado”.










