Hay destinos que se forjan al calor del fuego industrial y al ritmo incansable de la pelota rodando en la altura. Esa dualidad define el alma de Orlando Mateo Sabroso, un técnico en mecánica de producción de 63 años, jubilado de CENTROMÍN y DOE RUN Perú, que hoy caminado firme hacia la alcaldía provincial de Yauli-La Oroya, con el partido político Perú Primero.
Su historia personal es el reflejo vivo del pueblo oroíno: criado por una madre lavandera que sacó adelante a su familia con esfuerzo puro, Orlando conoció de cerca las carencias de la niñez. Esa vivencia marcó su vocación pública, recordando siempre que, al asumir por primera vez la alcaldía de su natal Paccha, su prioridad fue proveer cuadernos a los escolares para aliviar el bolsillo de los hogares más humildes.
Su camino en la política no nació de la ambición repentina, sino del tejido social cotidiano. Recordando sus primeros pasos, el candidato señala: «Nosotros venimos participando en política desde el año 92, aproximadamente, a invitación de algunos amigos, de otra manera de que con el transcurrir el tiempo nos hemos involucrado en las necesidades de la población».
Tras cuatro periodos al frente de Paccha, asume este nuevo reto provincial convencido de que la experiencia es su mejor carta de presentación ante los electores. «Nuestra provincia no está para experimentos, está para dar soluciones inmediatamente», advierte con franqueza, cuestionando a aquellos candidatos improvisados que desconocen el intrincado manejo de la administración municipal.

La Oroya enfrenta hoy una dura prueba económica tras el apagado del complejo metalúrgico, un golpe que ha forzado la migración de muchos vecinos en busca de sustento. Para revertir este escenario de estancamiento, la estrategia de Orlando se centra en la reactivación práctica y directa. Entre sus iniciativas más ambiciosas destaca la creación de empleo temporal a través de la infraestructura deportiva: «Viendo la parte económica de la generación de empleo, también nosotros tenemos pensado ejecutar dos proyectos grandes, que son la construcción de dos estadios, uno en la zona de Cuchimachay, que es un estadio de gran nivel que pensamos realizarlo y el estadio del IPD que tenemos que pedir la devolución a la municipalidad».
A la par de estos grandes proyectos urbanos, su plan de gobierno contempla un fuerte impulso a la ganadería local mediante cobertizos, pastos mejorados y riego tecnificado. Asimismo, propone implantar un programa de loncheras saludables para combatir la anemia escolar, el cual no solo nutrirá a los niños, sino que dinamizará la economía doméstica al remunerar de manera rotativa a las madres encargadas de la preparación de los alimentos. En el frente minero, apuesta por entablar alianzas estratégicas con empresas como Metalurgia Business para fomentar empleos formales y permanentes.
Fuera de los despachos, la pasión de Orlando sigue siendo el deporte rey. Exjugador de emblemas locales como el Ramón Castilla, El Hidro y Contabilidad, continúa mostrando su destreza futbolística en las canchas de la categoría Máster Súper 50 Esa misma disciplina y temple competitivo pretende trasladar al municipio, empezando por afrontar el enorme déficit financiero heredado: una deuda acumulada de cerca de tres millones y medio de soles con los trabajadores municipales. Su plan para el primer día de gestión es claro: tocar la puerta del Ministerio de Economía y Finanzas para conseguir un salvataje financiero que permita sanear las cuentas en tres años sin vulnerar los derechos laborales.
Entre el cariño de la gente de pie que le pide repetir los logros de Paccha y la certeza de que La Oroya tiene un gran futuro por delante, Orlando Mateo Sabroso afronta esta contienda electoral con la convicción de quien sabe jugar en equipo y pelear cada balón hasta el pitazo final.
















