Hablar hoy de la nueva Carretera Central no es un capricho regional ni una demanda aislada. Es hablar de la columna vertebral logística del país. Por la actual vía, de todo lo que se moviliza, el 36% son productos agrícolas que alimentan a la capital, 20% son materiales de construcción que sostienen el crecimiento urbano, 18% abarrotes que llenan los mercados y cerca del 9% combustibles que mueven la economía en la macro centro. No es solo una carretera, es la arteria que conecta la producción con el consumo, el centro con la costa, la sierra con la exportación.
Sin embargo, hoy este mega proyecto corre el riesgo de quedarse en el papel. El argumento oficial es presupuestal. Pero los números cuentan otra historia. Cada día de paralización de la actual Carretera Central provoca pérdidas cercanas a los 6 millones de dólares. Al año, en promedio, se registran diez días de cierre por eventos climáticos de lluvias y nieve, además de accidentes de tránsito. El resultado es 60 millones de dólares que el centro del país pierde sin que nadie asuma responsabilidades.
La vía actual genera desconfianza en la cadena logística debido a su alta siniestralidad por su diseño obsoleto que espanta inversiones. No es solo ineficiente, sino que es riesgosa. Y ese riesgo tiene nombre y apellido y se traduce en vidas humanas que mañana serán llevadis a un cementerio.
La nueva Carretera Central de cuatro carriles no es un proyecto menor. Contempla 36 kilómetros de túneles bitubo -siete de ellos de más de un kilómetro-, 19 kilómetros de viaductos, 26 kilómetros de muros de contención. Es ingeniería de alto nivel, pensada para el siglo XXI, no para seguir parchando una vía del siglo pasado (Sí, me refiero a la concesionaria Deviandes).
No construirla tiene un costo devastador. Aumenta el riesgo país, deteriora la credibilidad internacional, reduce la capacidad de atraer inversión y financiamiento, y vuelve menos competitiva a toda la macrorregión central. Más tiempo en ruta, mayores costos, más incertidumbre. Estancamiento.
Hoy se habla de falta de recursos. Mañana hablaremos de oportunidades perdidas. La nueva Carretera Central no es un gasto, sino es la autopista del progreso de la macrorregión y el país.















