En cada rincón del Perú contamos con diversos potenciales. Desde paisajes naturales rodeados de historia que enriquecen el turismo, hasta zonas con recursos naturales que dinamizan importantes sectores económicos como la minería, la pesca y la agricultura. Sin embargo, el entorno en el que se encuentran mantiene carencias que limitan alcanzar su máximo potencial, tanto económico como social.
En este contexto, las autoridades regionales y locales tienen una importante labor. En el marco de sus funciones, pueden contribuir al cierre de brechas pendientes y, con ello, generar condiciones para que el potencial de cada territorio pueda desarrollarse.
Hablamos de infraestructura para mejorar la interconexión. Carreteras, puentes y, hoy, también infraestructura digital, que permite acortar las distancias no solo dentro del Perú, sino también con el mundo.
Hablamos de servicios de salud que garanticen una atención oportuna. Postas médicas equipadas y hospitales con capacidad para brindar una atención completa son necesidades que todavía deben ser atendidas.
Hablamos de acceso a servicios básicos como agua y saneamiento, fundamentales tanto para los ciudadanos como para el desarrollo de cualquier industria.
Hablamos de seguridad, una necesidad cada vez más relevante para la población, ante la percepción de que se está perdiendo terreno frente a la delincuencia.
Y hablamos de educación, con colegios cercanos y adecuadamente equipados, que permitan fortalecer el capital humano que se tiene en cada territorio.
Son necesidades conocidas y, en muchos casos, pendientes desde hace muchos años. Pero existe un elemento adicional que no podemos perder de vista: los recursos para atenderlas. El pasado 3 de setiembre, el Ejecutivo sustentó ante el Congreso los Proyectos de Ley de Presupuesto, Endeudamiento y Equilibrio Financiero del sector público para el año 2027. En el caso del Gobierno Regional de Junín, para el próximo año, se estima un presupuesto de S/ 3,458 millones.
Por supuesto, contar con recursos no garantiza por sí solo que las brechas se reduzcan. Se requiere capacidad para priorizar y ejecutar los proyectos que cada territorio necesita, así como para coordinar con el Gobierno nacional y generar sinergias que permitan transformar esos recursos en obras y servicios. Y esta reflexión adquiere mayor importancia en el contexto actual. Las Elecciones Regionales y Municipales se realizarán el próximo 4 de octubre, por lo que estamos a pocos días de volver a las urnas.
El Perú tiene recursos, capacidades y territorios con grandes posibilidades de desarrollo. Pero para aprovecharlas, también necesitamos generar las condiciones que permitan que ese potencial se convierta en oportunidades para sus ciudadanos. La tarea de las nuevas autoridades será, precisamente, contribuir a que las fortalezas de cada región no sigan rodeadas de carencias, sino que puedan convertirse en una base para su desarrollo económico y social.
















