La inversión pública tiene como objetivo contribuir al desarrollo de diversos sectores, entre ellos educación, salud, saneamiento, transporte y seguridad. Sin embargo, cuando los recursos destinados a estos fines no se ejecutan adecuadamente, se posterga la atención de necesidades básicas que afectan directamente la vida cotidiana de la población.
Durante los primeros siete meses del año, los gobiernos locales ejecutaron el 35.8% del presupuesto anual asignado para inversión pública. Este porcentaje es menor al registrado por los gobiernos regionales y el Gobierno nacional, que alcanzaron una ejecución de 47.8% y 54.8%, respectivamente, en el mismo periodo, de acuerdo con cifras del Ministerio de Economía y Finanzas.
Si bien la ejecución de las municipalidades ha mejorado en los últimos cinco años, al pasar del 25% entre enero y julio de 2022 al 35.8% en el mismo periodo de 2026, su desempeño continúa siendo inferior al de los otros niveles de gobierno. Esto evidencia que aún existe un importante espacio para mejorar la capacidad de gestión y ejecución de los recursos públicos.
El caso de Junín, sus municipios ejecutaron, en promedio, apenas un 21.1% del presupuesto a julio de 2026, ubicándose entre los últimos lugares junto con Madre de Dios (21%) y Pasco (20.4%). En contraste, las municipalidades de Tacna alcanzaron una ejecución de 58.5%, seguidas por Cusco (44.7%) y Arequipa (43.3%).
Además, los resultados de los Censos Nacionales 2025 muestran algunas de las necesidades que aún están pendientes de atender en Junín.
En educación, por ejemplo, el 22% de la población de entre 3 y 24 años se desplaza fuera de su distrito para asistir a su centro de estudios, porcentaje superior al promedio nacional de 17.4%. Esta necesidad de desplazamiento puede implicar largos trayectos, incluso a pie.
En saneamiento, el 40.8% de las viviendas censadas no cuenta con conexión a la red pública de desagüe dentro de la vivienda y depende principalmente de pozos sépticos o pozos ciegos, una situación que dificulta avanzar en la prevención de enfermedades y la mejora de la salud pública.
Las autoridades locales son la primera línea de respuesta y un componente importante para atender las necesidades de la población. Mejorar su capacidad de ejecución no es solo un tema presupuestal: significa convertir los recursos públicos en obras y servicios que contribuyan, efectivamente, a cerrar las brechas que los ciudadanos aún enfrentan.
Los indicadores sobre esta situación se conocen y, en base a ellos, toca evaluar las propuestas y objetivos que planteen los candidatos para las próximas elecciones municipales. Un voto informado permitirá elegir a quienes tengan propuestas y objetivos claros para atender estas necesidades y evaluar si son capaces de cumplirlos en los próximos cinco años.
















