La política de economía social de mercado y rol subsidiario del Estado ha permitido que nuestro país crezca. Como peruanos, nos enorgullece escuchar que organismos internacionales siguen destacando nuestras fortalezas macroeconómicas. Me refiero a variables como una inflación controlada, elevadas reservas internacionales, una sólida apertura comercial y un bajo nivel de endeudamiento público, pilares que continúan sosteniendo la economía nacional.
Estos elementos han generado un entorno favorable para el desarrollo de la inversión privada, tanto nacional como extranjera. Además, han contribuido a la consolidación de más de 2.3 millones de mipymes formales, entre micro, pequeñas y medianas empresas, que operan en diversos sectores como el turismo, la agricultura, la minería y el comercio. Todos ellos son generadores de empleo y de mayores oportunidades para las familias peruanas.
Pese a la constante inestabilidad política de los últimos años, la economía peruana ha logrado mantener su dinamismo, aunque con tasas de crecimiento menores a las que el país necesita. Asimismo, ha contribuido significativamente a la recaudación tributaria, que en 2025 alcanzó los S/ 175,156 millones.
Sin embargo, estos recursos no son adecuadamente administrados por el Estado, lo que se refleja en la falta de mejoras en servicios básicos esenciales como salud, educación, agua y saneamiento o seguridad ciudadana. Este sigue siendo uno de los principales desafíos del país y requiere un trabajo articulado entre el Gobierno nacional, los gobiernos regionales y las municipalidades, que cuentan con recursos y también con la responsabilidad de ejecutarlos adecuadamente para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.
Por ello, pensar que el próximo gobierno puede conducir la economía del país en piloto automático durante cinco años más ya no es una alternativa. Tampoco lo es apostar por un cambio de rumbo que ponga en riesgo los fundamentos que han hecho posible el progreso alcanzado. Quien resulte elegido en esta segunda vuelta electoral tiene la responsabilidad de preservar y fortalecer un modelo económico que ha demostrado ser una herramienta eficaz para generar crecimiento, empleo y mayores oportunidades para el Perú.










